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Moción sobre eficiencia energética

Febrero 24th, 2008 by vicente Local

Eficiencia energética
El cambio climático por causa del denominado “efecto invernadero” es el resultado directo de un sistema de producción y consumo muy ineficiente y altamente derrochador de materia y energía. Esta dinámica está en gran medida determinada por las fuentes energéticas dominantes, como son el petróleo, el carbón y el gas natural, que son combustibles de origen fósil tan ineficientes como contaminantes y cuya tasa de renovabilidad es cero.
Abordar, pues, la lucha contra el cambio climático requiere de una apuesta clara por un cambio en las fuentes energéticas actuales hacia una economía solar basada exclusivamente en las energías renovables. Las fuentes energéticas renovables son las fuentes más ahorradoras y eficientes que podemos usar. Debe ser por tanto, un objetivo central de todas las administraciones públicas, incluidos los ayuntamientos, el contribuir a la plena realización de una economía basada en la eficiencia energética, que además facilite el máximo aprovechamiento de las fuentes renovables en nuestro país.
Esta apuesta por la renovabilidad requiere de una profunda revisión de los usos y hábitos actuales del consumo de la energía, que potencie al máximo el ahorro y la eficiencia energética. Y al igual que la ineficiencia y el derroche son complementarios con el sistema energético basado en los combustibles fósiles, un sistema energético renovable debe y tiene que ser complementado con un modelo de gestión de la demanda de energía que minimice el consumo y maximice la eficiencia. Pues no se trata sólo de consumir energías renovables, sino de consumir menos (ahorro) y de consumir mejor (eficiencia).
La necesidad de que el ahorro y la eficiencia acompañen al giro ecológico hacia una economía solar y renovable viene marcada por las restricciones que se deducen de las leyes de la termodinámica. Aunque en escalas y magnitudes muy distintas, los principios termodinámicos de finitud y degradación de la energía son aplicables a cualquier fuente energética. Ello condiciona que la reducción del consumo (eficiencia) o su evitación (ahorro) sean de aplicación imprescindible hasta en el mejor (más renovable) de los sistemas energéticos posible.
Así pues, debemos tratar de conseguir un modelo económico regido por niveles de consumos bajos y eficientes. Para conseguirlo, es necesario comenzar incentivando, en primer lugar, el ahorro, para evitar los consumos innecesarios y despilfarradores. Y en segundo lugar, fomentar la eficiencia, mejorando las tecnologías pero también los usos y las prácticas de producción y consumo energético. En este asunto, como ya ha ocurrido con la cuestión del agua, es necesario que surja una nueva cultura de la energía, a la cual esta propuesta pretende contribuir.
Para obtener un grado satisfactorio de realización de estos objetivos, es imprescindible apostar por la gestión y la contención de la demanda, y no por el incremento ad infinitum de la oferta, como se ha venido haciendo hasta el momento. Sólo si se gestiona la demanda se podrá aumentar el ahorro y estimular la eficiencia, sin por ello perder ni servicios ni la calidad de vida que la energía nos aporta.
Poner el acento en la gestión de la demanda implica una participación activa de las distintas administraciones públicas y de los actores sociales y económicos en la planificación de la generación y el consumo energético. En nuestro país ya la Ley 82/1980, de 30 de diciembre, sobre conservación de la energía, incluía dentro de sus objetivos en el artículo 1, letra a): “Optimizar los rendimientos de los procesos de transformación de la energía, inherentes a sistemas productivos o de consumo”.
Pero los antecedentes más cercanos se remontan al comienzo de la toma de conciencia del agotamiento de los combustibles fósiles y de sus indeseables consecuencias ambientales. Así, en el Convencio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, nacido en la conferencia de Río de Janeiro en 1992 y en el posterior Protocolo de Kioto de 1997 ya se establece la necesidad de avanzar hacia políticas que estimulen el ahorro y la eficiencia energética. La Unión Europea, por medio de las dos directivas (Directiva Europea 2002/91/CE de Eficiencia Energética en Edificación, y Directiva Europea 2006/32/CE sobre la eficiencia del uso final de la energía y los servicios energéticos) ha establecido y reforzado esta orientación hacia la eficiencia y el ahorro.
Más recientemente, y en el marco de la política energética y ambiental española, se han venido reforzando estos objetivos en estrategias, planes, programas y normas técnicas tan relevantes como la Estrategia Española de Lucha contra el Cambio Climático, el Plan de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética en España y en el Plan de Energías Renovables actualmente en vigor. Junto a estos planes, hay también que destacar la aprobación del Código Técnico de Edificación, la modificación del Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE), la actualización de la Normativa de Aislamiento Térmico NBE-CT-79 y la aprobación de la Certificación Energética de Edificios.
El sistema energético español es uno de los más ineficientes de las economías de la Unión Europea y de la OCDE. Buena prueba de ello es que somos uno de los pocos países desarrollados donde no se ha producido el efecto de desacoplamiento entre el crecimiento de la renta y del PIB y el crecimiento del consumo de energía, y que tengamos una de las tasas de intensidad energética más elevadas.
La planificación es el instrumento central para un uso racional y eficiente de la energía, por eso proponemos la aprobación, para comenzar a aportar desde el Ayuntamiento de Palencia nuestro “granito de arena” a esta estrategia que debe ser global, de un Plan de Ahorro y Eficiencia Energética. Su principal objetivo será conseguir una gestión energética local sostenible, suficiente, eficiente, renovable y diversificada, para contener y corregir la demanda energética existente

El Plan tendrá como principales objetivos:
Concretar y definir las actuaciones que deberá desarrollar el municipio en materia de ahorro y eficiencia energética para optimizar la gestión energética local.
Cumplir los objetivos y compromisos del municipio según los acuerdos adoptados a nivel regional, nacional e internacional en materia de energía y medio ambiente.
Impulsar la calidad de suministro de los suministros y servicios energéticos del municipio y la gestión de la demanda, estimulando la reducción del consumo energético.

Incluirá un diagnóstico de la situación energética del municipio, tanto de las instalaciones públicas como de las de los agentes privados, las medidas a adoptar en materia de ahorro y eficiencia energética, los medios técnicos y económicos disponibles para llevarlas a cabo y los indicadores que permitan hacer el seguimiento y mejora continua de los resultados.

El Plan Local de Ahorro y Eficiencia Energética deberá incluir también un plan de optimización energética de los edificios, equipamientos e instalaciones de titularidad municipal, con la finalidad de establecer las acciones específicas que deberán contribuir al ahorro y la mejora de la eficiencia energética de los mismos.
Como mínimo, el plan de optimización energética tendrán los siguientes objetivos:
a) Reducción del gasto energético.
b) Aprovechamiento de los recursos energéticos endógenos, en especial las fuentes de energía renovables como la solar, la eólica o la biomasa, que contribuyan a mejorar la calidad ambiental del municipio.
c) Formación de técnicos en materia energética, con la finalidad de capacitar a profesionales que sean capaces de responder ante cualquier cuestión energética.

En el proceso de elaboración del plan de ahorro y eficiencia energética deberá quedar garantizada la participación de los organismos, entidades y sectores sociales vinculados a la energía y el medio ambiente.

El plan deberá contener objetivos, plazos y presupuestos. Se designará además un gestor energético responsable del seguimiento global de las medidas en todos los centros y organismos dependientes de este Ayuntamiento y se velará muy especialmente porque en las instalaciones, edificios y equipos municipales tengan lugar procesos de transformación y uso eficiente de la energía, cumpliendo con ello un papel ejemplarizador y contribuyendo a diseminar las mejoras tecnológicas que contribuyen a tal finalidad.
Entre las medidas que deberán incluirse en el Plan estarán:

Acciones de investigación, información, formación, sensibilización y divulgación u otras que fomenten e incentiven el cambio de pautas de comportamiento tendentes a reducciones de la demanda.
Programas de actuación sobre las instalaciones existentes bajo la responsabilidad municipal de alumbrado público, potabilización, abastecimiento y depuración de aguas residuales, con el objeto de minimizar su consumo de energía y prevenir posibles daños al medio ambiente.
Un programa de eliminación de tecnologías obsoletas de señalización e iluminación para las cuales existan otras mucho más eficientes y suficientemente probadas, atendiendo a criterios de preservación del medio ambiente.
Criterios de ahorro y eficiencia energética y preservación del medio ambiente que se incluirán necesariamente en los pliegos de condiciones de los contratos públicos por obras, suministro o servicios, a tenor de lo establecido en la Directiva 2006/32/CE, para inducir el cambio en los mercados hacia la eficiencia energética y dar ejemplo a los ciudadanos y entidades privadas.
Medidas para la efectiva reducción del consumo energético de los edificios municipales existentes y de nueva construcción a través de la introducción de mejoras en los procesos constructivos y la instalación de sistemas energéticos más limpios y eficientes, dando prioridad a la utilización de energías renovables.
Los nuevos desarrollos urbanísticos deberán necesariamente acompañarse de un plan de movilidad sostenible, en los que se contemplarán las medidas, inversiones e infraestructuras de transporte público necesarias para reducir el consumo energético vinculado al transporte.
Los nuevos proyectos y memorias técnicas de diseño de las instalaciones de alumbrado exterior, y de remodelaciones, ampliaciones o reformas de las existentes, deben cumplir los criterios de eficiencia y ahorro energético, de eliminación de la contaminación lumínica y de gestión adecuada de los residuos generados por las mismas.
Medidas para el correcto mantenimiento, tanto preventivo como correctivo y predictivo en todas las instalaciones de titularidad municipal, y de forma especial en las que se encuentran a la intemperie.

Por todo ello, proponemos al Pleno del Ayuntamiento la adopción del siguiente ACUERDO:

El Ayuntamiento de Palencia elaborará un Plan de Ahorro y Eficiencia Energética, contando con la participación de todos los sectores sociales, cuya aprobación se someterá a este mismo Pleno antes de finalizar el año 2008.

El Ayuntamiento de Palencia, una vez elaborado el Plan, que necesariamente incluirá una memoria económica valorada, se dirigirá a las administraciones competentes en materia de medio ambiente y energía con el fin de solicitar las ayudas económicas precisas para su desarrollo.

El Plan de Ahorro y Eficiencia Energética contendrá indicadores evaluables y establecerá la forma de seguimiento y evaluación del grado de cumplimiento de los objetivos propuestos en el mismo.

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